jueves, 18 de diciembre de 2008

Los calcetines de Mankell




“… Cuando yo era pequeño, Suecia era un país en el que uno zurcía sus calcetines. Yo aprendí incluso en la escuela como se hacía. Luego, un día de pronto se terminó. Los calcetines rotos se tiraban. Nadie remendaba ya sus viejos calcetines. Toda la sociedad se transformó. Gastar y tirar fue la única regla que abarcaba la verdad de todo el mundo. Seguro que había quienes se empecinaban en remendar sus calcetines. Pero a ésos ni se les veía ni se les oía. Mientras éste cambio se limitó solo a los calcetines, quizás no tuvo mucha importancia. Pero se fue extendiendo, al final se convirtió en una especie de moral, invisible, pero siempre presente. Yo creo que eso cambió nuestro concepto de lo bueno y de lo malo, de lo que se podía y de lo que no se podía hacer a otras personas. Todo se ha vuelto mucho mas duro. Hay cada vez más personas, especialmente jóvenes como tú, que se sienten innecesarias o incluso indeseadas en su propio país. ¿Y como reaccionan? Pues con agresividad y desprecio. Lo más terrible es que, además, creo que estamos sólo al principio de algo que va a empeorar todavía más. Esta creciendo una generación ahora, los que son más jóvenes que tu, que vana a reaccionar con mas violencia aún. Y ellos no tienen el menor recuerdo de que, en realidad, hubo un tiempo en el que uno se remendaba los calcetines. Un tiempo en el que no se usaban y se tiraban ni los calcetines, ni las personas…”


El detective Kurt Wallander durante la investigación de los asesinatos de “La quinta mujer”.

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