martes, 10 de marzo de 2009

Los pilares de la creación




En precario equilibrio sobre un mundo del que parece querer escapar, el gran tubo metálico de extrañas alas rompe un silencio inaudible por el hombre, genera un suave zumbido eléctrico mientras, como un gigante perezoso, mueve con paciencia sus lentes y clava sus ojos artificiales en una lejana parte del vacío.

Sus pupilas de cristal enfocan, giran sobre si mismas en un baile preciso, milimétrico, acarician la imagen escurridiza de la nebulosa mientras ésta toma forma, mientras se define en el visor del Hubble un minuto antes ser capturada para siempre.

El clic del autómata captura un fantasma, la imagen espectral de un mundo pasado, de un tiempo dormido, existente solo en la memoria del universo, cuando la imagen se traduce a ceros y unos y se trasmite a la tierra, los astrónomos frente a los que se muestra coqueta se quedan atónitos, con la boca tan abierta como la de un adolescente en una playa nudista, perplejos ante tanta belleza, sienten que la roca azul que les acoge se acaba de hacer un poco mas pequeña.

Los pilares de la creación.

Difícilmente pueden encontrar un nombre mas apropiado para una foto, columnas etéreas que parecen sostener el cielo, que como si tuvieran vida propia, quizás la tengan después de todo, se expanden hacia arriba, creciendo hasta la extenuación, hasta derrumbarse agotadas sobre si mismas en el preciso momento en el que nace una estrella.

Un pedazo de cielo, un lugar que ya no existe, imagen anciana de un mundo ya destruido, barrido del universo hace seis mil años con violencia, con las maneras habituales un Dios poco sutil, capaz de crear y destruir mundos a golpe de supernovas.

Como emisario de un lugar extinto, la imagen de la nebulosa del águila se niega a admitir el desastre, continúa su eterno peregrinar por los confines del vacío, incapaz de mirar atrás, incapaz de entender su condición de espectro, asombrando a aquellos que, azares del destino, se encuentran en el momento preciso, en el lugar exacto para poder disfrutar de su belleza.

No hay comentarios: