viernes, 3 de abril de 2009

Estadistas




Años ochenta, en algún lugar de un pentágono.

-Coronel Brannigan, me temo que tenemos malas noticias de nuestro hombre en Kabul, los rusos parecen dispuestos a poner toda la carne en el asador en Afganistán.

-¿Cómo?

-Han mandado a sus Spetsnaz, y helicópteros, muchos helicópteros.

-Eso es grave, explíqueme inmediatamente quien es ése individuo llamado Spetsnaz, y por que no trabaja para nosotros.

-Ehh… Señor, me temo que no es una persona, es así como llaman a sus fuerzas especiales.

-Esos estúpidos comunistas y sus nombres repletos de consonantes, si me dejaran cinco minutos al mando, ya veras que rápido aprendían a hablar cristiano.

-Sin duda, pero, Señor, algo habrá que hacer…

-¿Hacer, con quien?

-Con los rusos, y Afganistán, el comunismo se extiende.

-Ah, si, el comunismo, esa panda de borachuzos incapaces de respetar la propiedad privada…discúlpeme, desde que me pusieron la placa de titanio en el cerebro, los días de tormenta me encuentro espeso… que los bombardeen.

-Disculpe pero no podemos hacer eso, somos en teoría neutrales en ésa guerra.

-Mierda, neutrales, maldita palabra, si me dejaran cinco minutos al mando, los pacifistas y maricas de esta gran nación acabarían desfilando en orden derechos a la cárcel.

-Si, ya, pero con lo de Afganistán hay que tomar una decisión.

-¿No tenemos aliados allí?

-Si señor, las milicias locales, los talibanes, están luchando duro contra los rojos, nuestros analistas dicen que puede acabar derrotándoles, una especie de Vietnam para ellos, pero necesitan ayuda.

-Capitán, dígales a esos mierdas de analistas que lo de Vietnam no fue un derrota, simplemente esta gran nación perdió el interés en las tierras de esos amarillos hijos de puta.

-Si señor, lo haré.

-Respecto a ésos talibanes, ¿son de fiar?

-Señor me temo que tapan a sus mujeres con burkas y lapidan a los homosexuales.

-¿Estupendo, aman la libertad?

-Ehh… supongo, que la suya propia si.

-Esta hecho, por fin unos aliados con criterio, que los armen hasta los dientes, con misiles, muchos misiles, mi primo tiene una fábrica, que les manden doscientos… no, mejor dos mil.

-Si señor, permítame decirle que es usted un gran estadista.

-Por algo fui en número uno de mi promoción de West Point, capitán, puede retirarse.

-A sus órdenes.

No hay comentarios: