lunes, 13 de julio de 2009

Invitación




Hace unos días, conocí el proyecto de “tu blog en mi blog”, una curiosa iniciativa que invita a los blogeros a hablar de sus motivaciones a la hora de publicar, de las misteriosas razones que a uno le arrastran a teclear frente a musas y dioses binarios para contar historias día si, día también, me interesó el asunto y respondí, así que sin que sirva de precedente hoy dejaremos un hueco entre tanta Historia para hablar de las motivaciones del abajo firmante.

Ustedes perdonen el coñazo.

“No tengo ni idea de los motivos que llevan a las personas a enfrascarse en la ardua tarea de construir y mantener un blog, o simplemente dejarse enredar entre los tentáculos de esta sociedad 2.0 con la que tantos llenan sus bocas de bellas y modernas palabras, no se si será por soledad, por aburrimiento, por diversión, por nobles ideales educativos o por un ego tan grande y tan humano como el hombre, que nos lleva a pensar que las ideas de cada uno siempre son las mejores, siempre merecen ser aireadas al aire para regocijo e iluminación de nuestros queridos congéneres.

Sin embargo sí sé los motivos que a mi, me han hecho poner en marcha “Cualquier tiempo dormido”, entre éstos hay dos especialmente poderosos, la necesidad de escribir y la desesperante sensación de vacío que deja un escrito cuando se guarda en un oscuro cajón, o entre las tripas digitales de un portátil, el sinsentido que supone contar una historia y que no la escuche nadie, predicar en el desierto, la certeza de que cuando eso ocurre, el escritor no está construyendo más que un juguete roto, una carcasa vacía y endeble, sin vida, que sólo resucita cuando alguien decide malgastar unos minutos frente a sus palabras.

El blog es una magnífica herramienta para eso, libre, gratuita, universal, de dos direcciones, permite que las historias que en él se cuentan lleguen a lugares de los que el escritor nunca conocerá su existencia, las da vida, las da alas, hace que vayan y vengan como un mensaje en una botella, como una semilla lanzada a un millón de kilómetros de distancia.

También es democrático y sencillo, prolijo y fugaz, las historias que en el habitan tienen vidas cortas, pero aunque sólo sea por unos días, viven y eso, a mí, personalmente me compensa.

Por lo demás, en “Cualquier tiempo dormido” encontraréis microrelatos que siempre echan la vista atrás, a la Historia, colocándose a medio camino entre la verdad y la imaginación, que se intentan poner en la piel de aquellos que pisaron esta bella y superpoblada roca azul antes que nosotros, sin sentar cátedra, sin afán historiador, sólo con la humilde intención de hacer pasar al lector un breve y buen rato.

Espero sinceramente que así sea.”

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