domingo, 6 de septiembre de 2009

Yo la tengo




Vale, yo la tengo, es mía, toda mía, aunque sin duda puedo compartirla, mientras salgo de trabajar un escalofrío me recorre la espalda, mientras la persiana del curro se encuentra con la cerradura noto como las articulaciones y los músculos comienzan a doler, joder como ha cambiado el tiempo, del calor al frío y del frío a la tiritona, mierda, no es normal, me palpo la frente, arde, me miro en el espejo retrovisor del coche y estornudo, mala cara, más pálido que de costumbre, con los dientes rechinando arranco, con los ojos ardiendo conduzco apijotado intentando no estamparme, aparco, bajo del coche y me siento infectado, la rampa del garaje se convierte en un Tourmalet en miniatura, camino por la calle mirando al personal, si supieran seguro que mas de uno echaba a correr, vaya coco, llego al portal, hogar dulce hogar, buenas, estoy en casa, no me beses por lo que pueda pasar, me siento, busco un termómetro y lo calzo bajo el sobaco, cinco minutos mirando la pintura de la pared, el techo, las estanterías, a Pablo motos haciendo el gamba en la TV... suficiente, miro el mercurio, 38 y medio, ¡tachán!, va a ser que si, esto no ha hecho más que empezar, busco la cama, me desplomo sobre ella, me acojono, los cientos de horas de esquizofrenia colectiva han surtido efecto, será o no será, incógnita de la buena, habrá que llamar al centro de salud, no hay muchas ganas, mejor mañana, a ver como paso la noche, ring ring, suena el teléfono, las madres tienen un radar escondido para la salud de los hijos, un sexto sentido más preciso que los satélites de la Nasa, ya llama ella, si la dejo es capaz de movilizar al hospital entero, a los GEOS, al CDC de Atlanta y a la mismísima Trinidad Jiménez, no será necesario, en el centro de salud dicen que como en casa en ningún sitio, que mientras no haya enfermedades crónicas, antitérmicos, hidratación y a esperar, que me ponga en contacto con mi médica si pasados dos días sigo con fiebre, o si empeoro con vómitos o fatiga respiratoria, que ya no hacen la prueba a nadie, sólo a los que les llegan seriamente perjudicados, es lo que hay, el sueño me vence, la fiebre sigue subiendo, siento que podrían freír un huevo en mis sienes, noche de perros, sudando y dando vueltas, empapando camisetas una detrás de otra, a la mañana siguiente me encuentro un poco mejor, jodido pero contento, la cabeza duele como hubiera una concentración de mariachis en su interior y los músculos como si hubiese echado un pulso con el increíble Hulk, paso el día arrastrándome del baño a la cama y de la cama al sofá y por la noche vuelta a lo mismo, sudando la camiseta, me despierto media docena de veces, con fiebre pero algo más baja, dos noches después de primer síntoma, me espabilo y me meto una sesión de series, estoy francamente mejor, quizás un poco atontado, pero mejor, miro el ordenata, True Blood, divertida, Fringe es como expediente X remasterizada, el tiempo pasa, la fiebre remite, habrá que echar un vistazo al blog, que lo tengo un poco abandonado, y ahora que me encuentro un poco mejor, lo mismo hasta se me ocurre algo que contar.

2 comentarios:

guillermo dijo...

Muy grande Javi, y mira que es difícil escribir un artículo sin un solo punto (ni seguido ni aparte).

Genial, como siempre.

Un abrazo... y que te recuperes :)

Javi dijo...

Si te soy sincero, creo que lo de los puntos es más por la croqueta que aún tengo en la cabeza que por estilo literario...

Gracias por tu visita Guillermo.

Saludos