jueves, 15 de octubre de 2009

¿Como coño se dice huevo frito?




Entre Nevada y Arizona, atravesando el desierto, uno casi se siente un tipo duro, un John Wayne de pega con tarjeta visa en el bolsillo, rodando por carreteras rectas, más largas que un día sin pan, el coche acelera mientras los Deep Purple mandan callar, hush, hush, chitón, que el rockero enamorado cree haber oído la voz de su amada, gran canción, ideal para éste decorado de película, grandes praderas y espejismos en el horizonte, la hostia, mi reino por una Harley, acelera, no demasiado, no sea que el sheriff del condado nos eche el lazo o que el tanque que nos han dado en la empresa de alquiler muera de repente en el arcén, no me gustaría quedarme tirado aquí, sin aire acondicionado en mitad de la nada, con cuarenta grados de temperatura ahí fuera y una coca cola caliente aquí dentro, que diversión, justo al lado de un letrero donde te venden diez acres de secarral a precio de ganga, oferta irresistible, aun así me lo pensaré, sigamos rodando que el viaje es largo, adelanta a aquellos moteros, a aquella tipa con camiseta de leñadora y el pelo cortado a lo cepillo, buenos brazos, tiene pinta de poder cortar un roble de un solo hachazo, aunque pensándolo bien aquí no hay muchos robles, sólo cactus, su compi de barba espesa y pañuelo de pirata también da un poco de miedo, parecen los malos de una película de Steven Seagal, sonríe, no pongas cara de cateto, no hagas muchas fotos, por si acaso, gira la cabeza, a la derecha, un tren de cinco locomotoras, los vagones se pierden en el horizonte, uno detrás de otro en una línea infinita que se mueve lentamente, como una serpiente, camino del medio oeste cargadito hasta los topes de mercancía 100% Made in China, más madera para éste capitalismo resfriado, mejor, que sobre y que no falte, dan ganas de ponerse en paralelo, de coger una pistola de juguete y taparse la cara con un pañuelo, ríndase ante “españolito the kid”, risas, me meo, para, coño que calor, parece que mi agüita amarilla casi se evapora antes de tocar la tierra, los huesos de Jimmy Hoffa deben estar ahí abajo, al lado de mi meada, enterrados entre la serpiente de cascabel y la lata de enchilada oxidada, que bello paisaje, respiro hondo, aire limpio, caliente pero limpio, vuelta al carro, ándale, tira que tengo hambre, en aquel tugurio seguro que algo nos darán, no tienen aire acondicionado pero si sillones con dos dedos de mierda, un billar, una pequeña tienda de ropa de segunda mano comprada por kilos, una barra con paisanos que la estudian de cerca y un ciervo disecado al que le falta un ojo, ¿hay ciervos en el desierto?, no creo, será de importación, seguro, creo que ésta vez prescindiré de pedir mayonesa, los paisanos levantan la vista y nos miran con indiferencia, les entra ganas de fumar un cigarrito, salen a la puerta educados, nos sonríen, llega la oronda Amber, con su pelo a lo Paris Hilton y su cuerpo a lo Mike Tyson, bella, ¿Qué desean?, Huevos, bacon, Dios santo que hambre. ¿Cómo quieren los huevos?, ehh, upps… ¿fritos? ¿Como coño se dice huevo frito?, aquí no creo que haya aceite de oliva… Amber se esfuerza, resulta que la traducción exacta es Sunny side up, el lado soleado hacia arriba, toma ya, curioso, pues eso, al rato llegan, aleluya, con una bud helada los mejores huevos en mucho tiempo, ni Ferrán Adriá, debe ser el desierto que da hambre, a la salida, ¡coño!, la motero prima de Terminator está en la puerta, me cede el paso, educada, amable, sonriente, que malo es eso de prejuzgar oye, si es que Steven Seagal ha hecho mucho daño…

1 comentario:

el justiciero dijo...

Largas rectas de Nevada
a la sombra del desierto,
un dorado atardecer,
un dodge gris, me falta aliento.
Y encima con dos sirenas
en el fondo de mi espejo.
La suave Radio pelea
para dejar mudo al viento
Blue Hotel va susurrando
…que bonitos los recuerdos