jueves, 13 de mayo de 2010

Cambiando balas por aplausos.




Herbert y el teniente Reinhardt ya no recuerdan el momento en el que se convirtieron en hombres topo, en el que cambiaron una existencia normal sobre la faz de la tierra, por otra enterrada, con su nuevo hogar construído en un hoyo, en una fosa interminable; ahora los dos hombres caminan por la trinchera, ahora viven el día a día con la cabeza gacha, con el casco calado y en alerta, pateando ratas, pasando penalidades, esperando el momento en el que alguien saque su boleto en el sorteo, en el que un trozo de metal caliente, la gripe española o el gas mostaza, les facilite una entrevista personal con San Pedro.

Así es la vida, Herbert y el teniente Reinhardt sin embargo hoy se sienten felices, después de todo, porque el verano se ha llevado el agua, el barro y el frío, les ha dado un respiro, les ha regalado un manto estrellado, una noche cálida en la que casi vuelven a sentirse personas; en ésas están cuando de repente un joven soldado, aparece con cara de susto.

Mierda, piensa Reinhardt, mierda, piensa Herbert; se ponen en alerta, se preparan para lo peor, por suerte hoy se equivocan.

-Señor- Dice por fin el muchacho.

-Hay un franchute allá cantando de nuevo, y lo hace maravillosamente.

Caminan, corren como ratones en el laberinto y se acercan a un punto en el que las trincheras francesas y alemanas se acercan peligrosamente, cuando lo hacen encuentran a toda la compañía en silencio y escuchando, como hipnotizados por una voz que surge desde el otro lado, una voz potente, de tenor, que asciende y desciende por el aire envenenado y acaricia los oídos, canta un aria de Rigoletto, consigue que sobre la piel, bajo la porquería y los piojos, los hombres allí presentes sientan un escalofrío, un bendito y maravilloso escalofrío.

El cantante termina, segundos de silencio a un lado y a otro, después los hombres enfrentados aplauden a rabiar, despellejándose las manos, dan vítores, piden otra, está bien aunque sólo sea por un rato, sustituir las balas por aplausos.


Visto en Futility Closet.

No hay comentarios: