martes, 22 de junio de 2010

El carterista de la Historia



Salomón es el tipo que siempre está presente, pero al que nunca nadie ve, al que nunca nadie escucha, oculto, discreto, es un pícaro fantasma, un espectro de carne y hueso capaz de atravesar paredes y hacer “clic “, materializándose en los lugares más insospechados, allá donde nunca nadie le espera, donde nunca nadie parece darse cuenta de su presencia, sea una sesión de un juicio a puerta cerrada o una íntima conversación de jerifaltes en una sesuda conferencia en la Haya, magia, él siempre se cuela, él siempre es capaz de robar el momento, como un carterista de la historia, al acecho, esperando cualquier descuido para atrapar rostros y expresiones; padre del fotoperiodismo, de la “Candid Photography”, esconde su cámara en los lugares más peregrinos, en el interior de un bombín, de un maletín o un ramo de flores y espera, estudia a las personas, sus gestos y movimientos, dispuesto a captar su esencia, su auténtico comportamiento más allá de la rigidez de una pose, modelos pillados siempre a contrapié, siempre naturales, seres aterrados, excitados, cansados, indolentes o aburridos, pero nunca conscientes de que están pasando a la historia.

2 comentarios:

Markos dijo...

Un pionero de la forma de retratar la historia, sin poses borbónicas.
Salu2

Javier Font dijo...

Y un hombre curiosísimo, judío en plena alemania nazi, al final, para lo más importante no supo hacer valer su capacidad para el disimulo, fue detenido en Holanda y asesinado en Auschwitz, poquito antes de que terminara la guerra.