miércoles, 24 de diciembre de 2014

La chica con problemas menstruales




En 1974 Stephen King estaba más tieso que la mojama, vivía con Tabitha Spruce en un remolque sin teléfono en Maine coleccionando negativas de publicación para las cuatro novelas que por aquel entonces había escrito; libros que dormían el sueño de los justos en un cajón.
Un buen día, su mujer, después de leer uno de sus borradores le dijo:
–Stephen, cariño, siempre escribes cosas sobre machos, creo que no puedes escribir sobre mujeres porque nos tienes miedo.
Así que, a regañadientes, indignado, Stephen asumió el reto de escribir poniéndose en la piel de una mujer y durante aproximadamente un mes comenzó a madurar la idea de una chica con poderes telequinéticos a la que todo el mundo puteaba.
Después de todo, Stephen no temía a las mujeres, así surgieron las tres primeras páginas de Carrie, páginas que acabaron en el fondo de una papelera porque según lo que cuenta el propio King en sus memorias “…quién iba a querer leer un libro sobre una pobre chica con problemas de menstruación”.

Por suerte, la buena de Tabitha andaba por allí, rescató las hojas, las leyó, y con toda seguridad hay hoy un buen número de editores que están eternamente agradecidos por ello. 

Fuente, aquí y aquí 

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