viernes, 19 de diciembre de 2014

Llueven trocitos de cachalote sobre Oregon

         
                       


El 12 de noviembre de 1970, un enorme cachalote de catorce metros de longitud quedó varado sobre la arena de la playa de Florence, en Oregón, ocho toneladas de mamífero marino que tras palmar, pronto comenzaron a descomponerse y a inundar el ambiente con un poco gratificante olor a carne podrida.
Las protestas de los honrados ciudadanos de Florence no tardaron en llegar y tras un intenso diálogo entre administraciones, todas ellas intentando escurrir el bulto, la desagradable tarea de retirar el bicho recayó sobre la división de autopistas del estado, unos alegres muchachos que decidieron solucionar el asunto como sólo un auténtico yanki sabe hacer.
Con dinamita.
Con media tonelada de dinamita.
–Creo que vamos a necesitar más –se oyó decir al ingeniero jefe de la operación George Thorton minutos antes del gran petardazo.
Aquel día llovió grasa podrida sobre Florence, piezas de varios kilos que por suerte sólo aplastaron un par de coches, durante años se consideró la historia una leyenda urbana hasta que alguien rescató del olvido la pieza grabada para un noticiario local, un bello documento en el que queda patente que sólo hay una cosa más difícil de eliminar que un cachalote de ocho mil kilos.

La estupidez humana.

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