jueves, 22 de enero de 2015

El arte microbiano de Alexander Fleming





Casi todo el mundo conoce el descubrimiento de la penicilina, cualquiera puede imaginarse sin demasiado esfuerzo al buen Alexander Fleming llegando un día al trabajo en su desordenado laboratorio del Hospital St Mary de Londres y arrugando el morro ante la evidente contaminación de uno de sus cultivos, es fácil y bello de imaginar porque aquel bendito capricho del azar ha salvado el pellejo a millones de personas durante el último siglo.

También es muy conocida la anécdota de un Fleming estornudando sobre unos estafilococos y descubriendo gracias a ello la Lisozima presente en nuestra saliva y en nuestros mocos; lo que es más desconocido es la “vena artística” del premio Nobel, y su afición por dibujar en las placas petri con microorganismos, curioso pasatiempo que le llevó a buscar combinaciones de tonalidades y de bacterias, usando el crecimiento de éstas y sus pigmentos naturales para colorear distintas escenas.

Hoy en día se conservan algunos de ésos dibujos a medio camino de la ciencia y el arte un tanto bizarro en el Alexander Fleming Laboratory Museum.


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